5 de julio de 2017

PILARES BÁSICOS DE LA DOCENCIA SUPERIOR

Estos pilares son recomendables para la docencia superior. Si usted es un profesional y no aspira a ser docente, le bastará con capacitarse constantemente y hará un buen ejercicio profesional. Pero si es docente o aspira a la docencia superior, considérelos. Veamos el siguiente gráfico:

Un profesor debe ser, además: antropólogo o sociólogo, psicólogo, filósofo; y cultivar habilidades personales y sociales. Estos pilares le serán de mucha ayuda para su desempeño en el aula.
La antropología permitirá una mejor interpretación de la diversidad cultural de los estudiantes. Como diría José María Arguedas, en el aula como en el país convergen “todas las sangres”. Los alumnos proceden de ciudades urbanas o rurales de la costa, sierra o selva.
Cada región tiene patrones culturales diferentes a las otras. Y lo que es una buena costumbre en cierto lugar puede ser mala costumbre en otro. De allí la necesidad de una educación que respete la multiculturalidad.
La psicología ayudará a interpretar estados interiores que los estudiantes no lo dicen pero si lo manifiestan en informaciones no verbales como: gestos, miradas, ademanes, balbuceos; y en conductas de indiferencia, disgusto, desprecio, altanería, agresividad, rudeza.
El profesor debe estar preparado para una lectura correcta de los estados emocionales de sus alumnos para aplicar los correctivos del caso.
La filosofía, explica la diversidad de concepciones y conductas con las cuales los estudiantes, como todo ser humano y sociedad, responden a las cuatro preguntas capitales que plantea la filosofía: la naturaleza del hombre (¿materia y espíritu?), el origen del hombre (¿divino o evolutivo?), el propósito de la vida (¿para qué nacemos?), y la proyección después de la muerte (¿hay vida después de la muerte?).
En el aula hallamos estudiantes católicos, protestantes, adventistas, testigos de Jehová, israelitas, mormones, ateos, agnósticos. Cada cual actuando de acuerdo a sus principios religiosos.
Por ejemplo, hay quienes basados en sus creencias no entonan el himno nacional. Otros no consumen ciertos alimentos. O no se cortan el cabello.
Las habilidades personales y sociales
Son habilidades que mejoran la relación con nuestros estudiantes. Su práctica permite comprender mejor y canalizar sus inquietudes y anhelos.
En las habilidades personales, que hoy llaman habilidades blandas, destacan: la autoestima, la paciencia, el buen humor, el auto control, la tolerancia, la oportunidad, la creatividad. Destaca la paciencia considerando los diversos temperamentos de los estudiantes: introvertidos, extrovertidos, pícaros, todos listos a la broma, al fastidio mutuo, al sobrenombre. En las habilidades sociales son importantes la asertividad y el liderazgo. La asertividad es hacer respetar nuestros derechos respetando el derecho de los demás
No practicar dichas habilidades desmerece la labor docente. No conviene al profesor el enojo, la impaciencia o la indiferencia. Por el contrario, nuestros alumnos merecen ver docentes respetuosos, dinámicos, creativos, satisfechos, que transmitan estas habilidades personales de palabra y con su ejemplo. No debemos olvidar que los estudiantes son reflejo de los docentes, así como los hijos somos reflejo de nuestros padres.
Ciertas habilidades son difíciles de cultivar por la rutina estresante de la docencia o por diversos problemas. Sin embargo, para su beneficio el docente deberá desarrollar estas destrezas, que siendo tales, son adquiridas mediante el estudio y la práctica. 

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